La ruta al humanismo digital depende de nuevas y mejores leyes

Junio 01/2023 – Por Juan Esteban Durango

La acelerada transformación tecnológica está moldeando nuestra sociedad de forma vertiginosa. La inteligencia artificial, el blockchain, la robótica, el Internet de las Cosas (IoT) y las ciudades inteligentes han irrumpido en nuestra vida cotidiana, brindando innumerables beneficios pero también planteando preocupantes consecuencias. El presente se ha vuelto digital y el futuro se vislumbra lleno de incertidumbre, con una creciente digitalización de nuestras experiencias humanas. En medio de este panorama, nos enfrentamos a un desafío crucial: ¿Cómo garantizamos que el avance tecnológico esté al servicio de nuestro bienestar y protección? Quizá los principios del humanismo digital ofrezcan un futuro más equilibrado y prometedor.

La tecnología será cada vez más potente y su uso será tan positivo como lo sean sus propósitos, las consecuencias no dependerán de la propia tecnología sino de quién la implementa y la gestiona. Bajo este escenario, el principal desafío es promover el desarrollo y avance de la tecnología, garantizando una sociedad justa y equitativa, con las personas en el centro del avance tecnológico, y buscando siempre que los beneficios obtenidos de su uso, superen los riesgos. Este es el propósito que algunas iniciativas han venido impulsando desde hace más de dos décadas.

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